Su vida no es nada fácil. Tiene miedo al que dirán y a las burlas y humillaciones dirigidas a él. Sólo sabe su secreto su familia y su mejor amiga. Para él no ha sido nada fácil decirles que es homosexual y que se siente desde mucho tiempo una chica más. Cada día que pasa intenta romper esas cadenas que no le dejan mostrarse como es. Es capaz de desencadenarse solo unos días al año.
Unos meses antes a estos esperados días busca todo lo que necesita con mucho entusiasmo y sutileza. En su habitación en su ordenador durante horas busca el conjunto que lucirá este año. Mira vídeos de preciosos peinados para hacerse en la peluca y de como maquillarse para brillar tanto de día como de noche.
Ya han llegado los deseados días de carnaval, Felipe empieza a estar eufórico. Se le nota en la mirada que esta más contento que cualquier otro día del año. Esto puede ser debido a que sacará su secreto a pasear sin levantar sospechas entre la gente del pueblo. Más que una fiesta, el carnaval es para él cumplir poco a poco su sueño hasta llegar a hacerlo realidad.
Llegada la noche Felipe empieza a adornar la peluca que ha comprado este año con un peinado muy arriesgado,a la vez bonito. Acto seguido se maquilla, se viste con mucha rapidez y se coloca de la mejor manera la peluca para que esta no se mueva. Una vez listo se mira al espejo. No puede frenar las lágrimas que se le escapan por rostro, es la unica manera en la que puede expresar ese sentimiento que ahora mismo recorre su cuerpo. Antes de salir en dirección a la plaza donde todos los jóvenes se encuentran esta noche, Felipe le pide a su madre que le haga una foto para tenerla de recuerdo.
Al llegar a la plaza se dirige a su grupo de amigos donde todos están riendo, hablando o bailando. Felipe los saluda con su mejor sonrisa. Estos al verlo se quedan atónitos, viendo que su amigo había conseguido con su disfraz parecer una chica. Uno de ellos le pregunta por qué decide vestirse todos los años de mujer, a lo que Felipe contesta seguro que él se siente bastante cómodo saliendo así.
Acabada la fiesta y una vez en su casa recuerda la pregunta que le hizo su amigo. Ve su reflejo en el espejo, sonríe y se dice a sí mismo que disfrazado va todos los días del año, pero que hoy no se ha disfrazado porque hoy era el mismo, y que algún día romperá esas cadenas que le obliga a disfrazarse y no mostrarse como él es.


